Desde aproximadamente 1915 las faldas dejaron de arrastrarse por el suelo.
El principal motivo de este cambio fue la apertura de puertas al género femenino en los Juegos Olímpicos del año 1900 (la participación femenina se limitó exclusivamente al golf y al tenis en París). La primera ganadora olímpica en tenis fue Charlotte Cooper.

Charlotte Reinagle Cooper Sterry
Este ámbito deportivo dio lugar a un nuevo estilo de vida y de vestir, las faldas se acortaron levemente dejando al descubierto los tobillos (lo que causó gran estupor en la época ya que durante siglos las piernas femeninas habían sido el símbolo erótico que «provocaba la lujuria en los hombres» y que por lo tanto, debían ser escondidas),eso sí,debían llevarse con medias oscuras y botas de cordones.
Tras la Primera Guerra Mundial, se producen cambios importantes en todos los ámbitos, el ritmo de vida de la gente comienza a acelerarse y esto provoca la transformación del vestir de la época. En lo que respecta a la mujer, se acorta la falda del tobillo a la rodilla y la falda campana dio paso a los cortes rectos «tipo tubo», emergiendo la silueta de una mujer más moderna con pelo corto y el cambio primordial de mostrar la parte inferior de las piernas, hecho que puso énfasis en las medias de seda.
Coco Chanel junto con Jean Patou fueron los diseñadores más influyentes de esta época, adoptando un estilo más deportivo y funcional, suprimiendo el corsé del traje femenino para dar mayor libertad de movimientos a las mujeres, e introdujeron el punto en sus colecciones, un tejido que nadie había utilizado hasta entonces para la alta costura.
Con posterioridad, la década de los años 30 comenzó con el cierre de la Bolsa de Nueva York en 1929, y la consecutiva crisis económica mundial que influyó sustancialmente en todos los ámbitos. Para los creadores, supuso la necesidad de adaptarse a las nuevas circunstancias utilizando materiales más baratos y libres de artificios, lo que caracterizó la sobriedad de la época.Volvieron las curvas a la moda y el arreglo de prendas para darles un segundo uso. Se abandona la ropa holgada y con vuelo, las faldas se alargan y se entalla la cintura.
En los años 50 se crea la silueta idealizada, perfilando y enmarcando el cuerpo femenino, chaquetas con talle ajustado y faldas tubo hasta media pierna.
En 1954 Christian Dior, cansado de las copias de su rompedor New Look de 1947, lanzó la línea H, línea que crea unas proporciones que ajustaban el cuerpo feminino y equilibraban los hombros con las caderas. Esta idea acaparó la atención de celebridades de esta época y marcó un hito en la historia de la moda para siempre.
En la actualidad, la falda midi se reincorpora intermitentemente al vestuario femenino, estila glamour y sofisticación, motivo por el que, quizás, forma parte de la esencia de Dolce&Gabbana, convirtiéndola en una prenda esencial en todas sus colecciones.
Max Mara y The 2nd SKIN Co, entre otros diseñadores, en sus colecciones de esta temporada también han reavivado el protagonismo de la falda midi.
Diferentes estilos, todos dotados de ese largo que caracteriza a esta prenda, la falda que cautiva con inquietante sensualidad, permite el riesgo y la extravagancia, a la vez que confiere una autentica elegancia.
No podemos terminar sin mencionar a Victoria Beckham, reina por excelencia en lucir la falda midi en todas sus versiones.
Y es que este tipo de falda, a pesar de estar entre las prendas «complicadas» destila glamour, convirtiéndose en un básico de armario.
Fotos:
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